domingo, 7 de mayo de 2017

Una ricetta da qui


Que no haya escrito recientemente no quiere decir que no haya continuado con mi propósito de cocinar una receta cada domingo. 

Puedo contarles, por ejemplo, que hace unas semanas preparé Crema inglese y Magdalenas, y hace unos días debuté haciendo Tortellinis frescos. Con la primera receta me fue muy bien, muy sencilla, y en síntesis, se vendió todo. Con la segunda, en cambio, fui el único y exclusivo comprador.

La Crema inglesa básicamente es una salsa de vainilla que suele usarse para rellenar tortas o acompañar postres. Ese día, organizamos con mis comensales un encuentro de galletas, crema inglesa, y como invitadas principales, Magdalenas de arándanos. Las Magdalenas son hagan de cuenta unas primas hermanas de los Cupcakes y los Muffins. El encuentro resultó un éxito.


Investigué sobre las diferencias entre estos tipos de ponqués (Magdalenas, Cupcakes y Muffins) y al final creo que son como la historia de los tres cerditos y el lobo, no importa como se llama cada uno o si tal vez aquel ha comido un poco más mantequilla que el otro, para unos lobos provocados cualquier cerdito puede ser igual de delicioso.  


Aquí una toma del encuentro:





La segunda receta que les cuento no me salió tan bien. Primero que todo la pasta fresca toma un tiempo considerable hacerla, más para un principiante, así que si la idea es almorzar con esta pasta es mejor iniciar a prepararla tipo 10 am. 
Ese día, adicional a que inicié tarde, luego de arreglar el lugar para mezclar la harina y amasarla, tuve que cambiarme a otro lugar donde estirarla y cortarla lo que extendió el tiempo de preparación. 
El resultado fue que a la hora en que los lobos ya rondaban la cocina y se escuchaban sus aullidos alternados con gruñidos, la pasta hasta ahora se estaba secando! faltaba cortarla, rellanarla, hacer las formas de anillo y cocinarla!, así que ni modo, ese día tocó domicilio. 

En mi caso sosegué al Akela que tenía adentro y terminé la pasta. El relleno lo improvisé y no me gustó. La mezcla de ricota con champiñones sofritos y perejil se me hizo simple y aguada, y la pasta me quedó muy baja de sal lo que remató para mal el momento. 

Eso sí, debo decir que no todo fue tan insípido, acompañé la pasta con queso parmesano y una botella vino tinto lo que al final de cuentas lleno mi almuerzo-cena de vida y sabor.


   
Además de contarles sobre algunas comidas pasadas, hoy quiero compartirles una receta de po´aquí (ricetta da qui), mas específicamente, una familiar. 

Haré una pausa con el libro y las recetas italianas ya que quiero retomar el conocimiento familiar. La herencia inmaterial y muy valiosa de mis antepasados, en este caso particular, de mi mamá (que posiblemente la recibió de mi abuela, y a ella a su vez de mi bisabuela, y ella a su vez de mi tatarabuela, y a ella a su vez de una señora de una finca vecina o que la pudo haber escuchado en radio, hasta allá no lo sé).


La receta que les voy a compartir es la de la Sobrebarriga Sudada y aplica para todo lo que se quiera sudar. 


Ingredientes:

a) 1 libra de sobrebarriga delgada
b) 5 papas cortadas en 4
c) 4 tomates chontos
d) 2 cebollas cabezonas
e) Un poco de pimentón rojo
e) Un poco de aceite de girasol
f) Sal 
g) Un poco de tomillo
h) 2 hojas de Laurel
i) Cerveza opcional

Con todo esto listo, les voy a contar cómo preparé el día de hoy la receta familiar que es un fiel reflejo de cómo se ha preparado por generaciones. 


Para ambientar la preparación, como música de fondo fui escuchando la Selección vocal de 2012 del concurso Mono Nuñez (que se puede escuchar aquí) y repetí varias veces esta canción


Para iniciar coloqué en la olla express la sobrebarriga con un poco de agua (que no la tapara), una pizca de sal, una hoja de laurel y un poquito de tomillo. Luego que comenzó a pitar la dejé durante 20 minutos cocinando. 


Mientras se ablandaba la sobrebarriga, corté los tomates, el pimentón y la cebolla cabezona e hice un guiso con un poco de aceite, una hoja de laurel y tomillo. Como dijo mi má: "Apenas cocinadito".




Pasados los 20 minutos, destapé la sobrebarriga y como tenía aún un poco de agua la puse a cocinar con el guiso unos 10 minutos. No cerré la olla pitadora sino que utilicé una tapa normalMientras seguía la cocción, pelé las papas, las corte en 4 pedazos cada una, y cuando pasó el tiempo, las agregué a la olla con un poco de agua.




Ya sumadas las papas en la olla, el aroma fue creciendo. Según me indicó mi má, el secreto es dejar el sudado cocinar a fuego medio unos 20 a 30 minutos hasta que se ablanden las papas. Su consejo central en este momento fue estar atento que no se seque el sudado porque se pega.

Aquí foto de la mirada a la olla. 



¿Qué tal se ve el aroma?


Listo! pasados 30 minutos estaba lista la sobrebarriga. En mi caso creo que sonreí como lo hicieron en otros momentos mis abuelos, mis tíos abuelos y abuelas, mi tío, mi tía, mi madre, mi padre, mi hermano, mis primos, sus hijos y como espero que sonrían a futuro mis sobrinos, Sofi y nuestros descendientes y herederos o herederas. 



Finalmente, incluí en los ingredientes la cerveza como opción para el cocinero y también para el sudado. Sobre este punto le pedí a mi madre que no me dijera en qué momento había que agregarla, confiaría en mis genes que me indicarían cuando sumarla a esa fiesta de sabores. 


Para el caso de la sobrebarriga no lo hice, pero 8 días atrás había preparado sudado de pollo y me sorprendí cuando sentí el llamado de agregarle un poco de cerveza a la preparación. Se anunció como un antojo, como cuando se recuerda un sabor y "se hace agua la boca", fue ahí, entonces, que destapé la cerveza fría, mezclé un poco con la cocción y de paso refresqué una sed tremenda que tenía.