Hoy he querido imaginar que estoy parado frente a una ventana amplia, un día húmedo y soleado, y que a lo lejos, entre los verdes claros, oscuros y brillantes de los árboles, veo venir por un camino sin pavimentar un campero rojo con blanco.
Con ésta imagen en mente, pienso, ¿quién podrá venir ahí?, ¿a ésta hora?, y ¿a esa velocidad?
El rojo con blanco cada vez se define más y logro ver las abolladuras y la pintura quebrada al lado de las farolas. Escucho el crujir de las piedras cuando el campero frena y siento como si cientos de personas rasgaran miles de hojas de papel a destiempo. Pizza Cardinetti: Bien amasada, bien reposada y sorprendente, leo en su puerta.
Aunque el campero continúa detenido frente a mi ventana y no logro ver con claridad quien conduce, sé que me mira fijamente. Chaqueta negra, capucha sobre el rostro y mangas sobre sus dedos como si fuera un ninja.
La brisa me refresca mientras camino hacia su ventana. Me mira fijamente, sus pupilas dilatadas pareciera que buscaran aprender de memoria cada uno de mis gestos.
Levanto mi mano para saludar cuando quien conduce, sin decir nada, estira su brazo y abre su mano. Un pequeño rollo de papel se asoma sobre sus dedos, y con la mano extendida, me insiste que lo tome; no entiendo, pero sin pensarlo lo cojo mientras un suave viento me trae el aroma que se concentra adentro: Un olor sutil y dulce que ocupa toda mi nariz y me llena de una abullonada familiaridad.
Escucho acelerar el campero, abro los ojos y sin despedirse retoma su marcha. Una nube de tierra fina me impide ver como se aleja.
Desconcertado voy desenrollando y estirando aquel papel. Encuentro una frase que no entiendo: بيتزا في خطوتين. Continúo abriéndolo y entonces, de repente, se extiende este menaje:
Si has tenido la fortuna de ser quien heredará el secreto de la Pizza Cardinetti, esto es lo primero que debes tener en cuenta: Un paso a la vez, con esto de la pizza no hay que ir de afanes.
Nada más! Doy vuelta al papel, miro los bordes con detalle, lo miro a contraluz, nada!
¿Sin afanes?, no son buen ejemplo de paciencia, pienso; y al parecer ese ninja, tampoco lo es de buena conducción. Además, ¿qué carajos es esto de venir hasta acá a darme un papel?
Sin saber qué mas pensar, regreso a mi ventana. Una vez me paro de nuevo frente a ella a disfrutar la vista, suena el celular. Número privado.
Respondo con cautela: ¿Aló? Una voz me responde al otro lado. Ya que entraste de nuevo, a reunir los ingredientes. Miro a los lados sorprendido, alejo el celular y también lo miro. ¿Cómo sabe que entré de nuevo? ¿quién habla?
La voz no me da tiempo de preguntar nada, cuando acerco de nuevo el celular continua con sus instrucciones:
Esto es lo primero que debes alistar:
a) 250 gr de harina de trigo;
b) Un poco más de medio de Mug de agua tibia;
c) Una cucharadita y media de levadura seca;
d) Una cucharadita de sal y
e) Aceite de oliva.
Ahora manos a la masa... Primer paso.
En un bol, pasa la harina por un colador para que quede como dicen algunos profes: sueltica. Luego, revuélvela con la levadura y la sal (preferiblemente con una cuchara de madera).
Cuando todo esté revuelto, agrégale el agua tibia de a pocos y comienza a amasar. Sigue agregando y sigue amasando hasta que sientas que la masa se va haciendo manejable. Una vez tienes una masa para jugar, sácala del bol a una superficie con un poco de harina y continua amasando sin detenerte durante 10 minutos mínimo, o hasta que esté compacta, homogénea y suave.
Unta aceite de oliva en un bol, forma una bola con la masa y déjala reposar tapada con un plástico por lo menos una hora (también unta el plástico con un poco de aceite). La masa va a duplicar su tamaño. Te voy a enviar unas fotos.
En este punto su voz me había envuelto por completo. No sólo era cálida y animada sino que me había convencido que estaba próximo a saber un gran secreto. Tomaba nota de las indicaciones y tan sólo decía: Ujum, ajá, Mmmm...
Mientras la masa está reposando, prepara el tomate. Toma 6 tomates, pélalos (la forma más fácil es escaldarlos, es decir, hacerles una pequeña cruz en la punta y ponerlos a hervir en agua para que se afloje la piel), y córtalos en trozos.
Cuando haya subido la masa, es que ya está lista pa el Segundo paso.
Enharina un poco de nuevo la superficie y aplana la masa con un rodillo. Estírala de manera que quede más o menos de medio centímetro de grosor. Juega con ella.
Ponle, luego, un poco de aceite al molde para el horno, coloca la masa allí y distribúyele el tomate. Aplícale un chorro de aceite de oliva, y al horno. 18 minutos debe estar ahí a 220º C. Te voy a enviar una foto.
Ooooopsss... jajajajaja, qué pena, me equivoqué. Ahora sí.
No olvides el chorro de aceite de oliva antes de meterla al horno. Mientras pasan los 18 minutos, alista la otra parte. Te sugiero que hagas la pizza Cardi-napolitana.
Para ésta alista:
a) Unos 150 gr de mozzarella,
b) Una pizca de orégano,
c) Jamón serrano,
d) Salchichas trozadas,
e) Aceitunas cortadas y
f) Unas hojas de albahaca fresca.
Pasados los 18 minutos, distribuye todo esto en la pizza como pintando un cuadro; después, llévala al horno unos 7 u 8 minutos hasta que el borde esté crujiente.
Te envío una foto del cuadro y otra...
...del resultado luego de los 7 minutos... jajajajaja...
Espero que hayas podido tomar nota de todo. Recuerda nuestro lema: Bien amasada, bien reposada y sorprendente; y los dos pasos!; con eso basta para que te quede deliciosa.
Aunque me lo advirtieron, no quiero colgar sin decirte el último secreto, mi nombre.
Me llamo... Tu tu tu tu.... (0% de batería).




