domingo, 23 de julio de 2017

Pollo con peperoni arancioni (Receta)

Era una tarde gris, cuando empezó a caer, eeeeel aguacero aquel, que trajo hasta mi.
Era una tarde griiiiiiiiiiiis, y la lluvia cayó, y como se mojó, lo que sentía por ti... 

Sí que me gusta esta canción. Sonó justo cuando terminamos de almorzar el Pollo con peperoni arancioni (Pollo con pimentones anaranjados). 



Para ese momento los párpados ya se me cerraban. No era que me pesaran, era más bien como si me bajara agua tibia por el rostro y en los tímpanos se me fuera acumulando un delicioso sueño. Que rara es esa canción, pensé mientras la melodía ya era un lejano y alegre lamento: Una letra triste con un ritmo sabroso. 

Luego de estar activo en la cocina, ahora todo parecía más denso y lejano. Eramos casi un grupo de zombies luego de disfrutar esta comida. Eso sí, unos zombies sonrientes.

Esta receta me tomó en total 1 hora y 1/2. Alrededor de 18 canciones de la playlist Salsibiris que les comparto: https://open.spotify.com/user/daroc_/playlist/4KP3Crn67JA68R6JswGxEG 

Luego de mercar y conseguir los ingredientes, me dispuse a prepararla. Tenía a la mano:

a) 2 pimentones grandes (más anaranjados que rojos)
b) 2 cucharas de aceite de oliva
c) 1 diente ajo grueso y un poco aplastado 
d) 3 muslos de pollo
e) 150 ml de vino blanco Suavignon Blanc
f) 4 tomates chontos
e) Sal y pimienta

Configuré la playlist en modo "Sorpréndeme", y di play. 

(Suenan unas trompetas con ritmo de balada)... Juntos, caminemos juntos, otra oportunidad que nos da la vida, saber que tu eres mi obra consentida... (Pensé en Elena y Alejandra)

Encendí, entonces, el fogón y sobre una parrilla puse a asar los pimentones. Fui dándoles la vuelta a medida que se iban poniendo negros. El objetivo era tostarlos por todos los lados. 

Al mismo tiempo, tomé los tomates, les hice una pequeña cruz en la punta y los puse en agua hasta que hirviera para luego pelarlos con facilidad, cortarlos en cuadros, y en la medida de lo posible, quitarles todas las pepas.

... y canto a la vida, de risas y penas, de momentos malos y de cosas buenas...


Una vez los pimentones estuvieron asados, los metí en un bolsa y la cerré con fuerza. Debía soltar una lenta carcajada: JA, JA, JA, y dejarlos encerrados ahí hasta que se enfriaran para poder quitarles luego la piel con mayor facilidad, aunque suene cruel, esa era la indicación de la receta.

... y nadie pregunta, si sufro si lloro, si llevo una pena, que hiere muy hooooondo...

Fríos lo pimentones los pelé como raspando miles de cerillos o como desescamándo pescados. Me tomó casi toda la canción del viejo Hector Lavoe pelarlos totalmente. 

Ya pelados y teniendo los tomates en trozos, estaba listo para encender nuevo el fogón. 



...Fuego!!! ah la la, la la, la la... la la laaaaaaaa... En el 23, de la 110, no se puede estar tranquilo... te diré por qué... 

Calenté un poco más de dos cucharadas de aceite de oliva en un sartén y puse el ajo a dorarse por todos los lados. Aromatizado el aceite, debía entonces colocar los muslos a dorar, y adivinen por cuantos lados? 



Así es. Por toditos. 

Seguido de esto, era momento de dar paso al vino blanco. 150 ml pal chef, 150 ml al sartén con los muslos. Es importante tener cuidado porque la felicidad del aceite al recibir al vino, es chispeante! 

Debía dejar hervir el pollo con el vino hasta que se evaporara totalmente, así que fue momento para esperar.

Uh!!!... Vacílalo rumbero... (suenan trompetas, el bajo y los tambores a lo loco. Luego paran y queda sólo el bajo: pu, pu pu, pummmmm...) Del caribe aflora bella encantadora, con mar y río, una gran sociedad... 

Recordé en ese momento a mi Tío Orlando y su gusto por escuchar al Joe una y otra vez en el iPad. Seguí la canción como si hiciera parte de la orquesta tocando los timbales, luego las congas, y de nuevo los timbales. 

Hace varios días vi con unas amigas el video apertura del programa del Show de Jimmy: 

"Caracol televisión presenta su programa de risas, alegría, música y buen humor con la gente más feliz de la televisión... (y entra cantando Jimmy)... Hola amigos, bienvenidos, a la hora con más música. Somos felices, porque sabemos, que cada semana, usted nos ve..." (https://www.youtube.com/watch?v=6pSLwBKxF6c)

Así como sonreía Jimmy en ese video, toqué las congas y los timbales al ritmo del Joe mientras se evaporaba el vino. 



...Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar, con el tumbao que tienen los Darius al caminar, la manos siempre en los bolsillos de su gabán, pa que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal...

Cuando el vino ya era historia para el chef y para el pollo, un salsa espesa quedó en el fondo del sartén. Era momento de bajar el fuego a Medio y combinarle los pimentones cortados en tiras y los tomates que ya tenía en trozos.

Luego de esto, tapé el sartén y los dejé 20 minutos a fuego medio. 20 minutos!!! Alcanzaron a sonar en ese tiempo:

1. (Arranca el piano y repite. Entran los timbales y las congas, repiten todos. Trompetas a todo dar y después de un sonoro rato juntos, viene una de las pocas voces)... Vamos contonéame Alfredito, contonéame... (Recordé a Martín y su baile caleño. También algunas escenas de Qué viva la Música)

2. Ah la la, le lo le, lo lo lo lo, lo lo lo lo... (cantos que luego de combinarse con un bajo punzante y unas buenas congas sueltan)... y el niche que facha rufa, lo atara la arache; aunque diñe bien su yira, lo atara la arache...

3. Yo soy así, es mi forma de ser, qué te puedo decir, amor. Soy bueno, soy malo, a veces y no puedo ser mejor... (y mucho más adelante)... Quieeeremeee tal como soooooooyyyyy...

Cumplido el concierto, el pollo estaba listo. 


Sonaron esas marimbas acompañadas de timbales, congas y maracas, y canta Cheo:  cuco el bravo me dicen lo dejaron tirao, como efecto de los golpes camina cachondeado. Aaaaaaantes roncaba de guapo pero ahora mismo está, recogiendo galletazos por todita la cuidad, y camina de lao...

Con esta canción de fondo serví el pollo acompañado de arroz con coco y aguacate. 

Hoy por primera vez dije: Elenaaaaa!!!, Alejandraaaa!!!, está servido!

sábado, 8 de julio de 2017

Una ricetta, una storia

El día del reto de la delizia al riso una amiga compartió con todos nosotros un postre variado y delicioso. Un postre de contrastes, podríamos decir. Su textura cremosa y su cubierta dura empata muy bien con la combinación de sabores que integra: acido y dulce a la vez. 

Sin más preámbulos la receta que quiero compartirles en esta oportunidad es la del Postre de maracuyá con galletaFrutto della passione dessert con biscotti.

Intentaré reconstruir aquella noche que lo preparó.


Termina la música, todas aplauden, se miran y sonríen. Aunque agotadas, están satisfechas con los avances de la coreografía. 15 años llevan ensayando y presentándose, y ensayando y presentándose, y aún así, hay noches como hoy, en las que se sorprenden y se alegran como si fueran sus primeros bailes. 


Luego de despedirse, sube a su carro y toma rumbo hacia el supermercado. No tararea ninguna canción, no enciende la radio. Tan solo abre un poco la ventana para sentir la brisa fría que está haciendo y repasa mentalmente los ingredientes que va a comprar:

GLAL-CM-CM, GLAL-CM-CM, repite una y otra vez.

Mira la avenida en sentido contrario y se reconforta al saber que puede ir a la velocidad que desea, que no hay luces rojas iluminándole la cara en un denso "avance-pare", y que no hay miradas fijas desde los otros autos que tratan de imaginar quién es, a qué se dedica o qué disfruta hacer en su tiempo libre. 
Está segura que nadie imaginaría, por ejemplo, que ahora va a preparar un rico postre mientras escucha canciones que la alegran, y que tal vez animada, va a levantar los brazos y a hacer un giro de ballet para luego hacer una venia y esperar los aplausos de un selecto público imaginario. 

GLAL-CM-CM, GLAL-CM-CM. ¿Qué canciones pondré ahora? se pregunta mientras parquea su carro. 

Toma una canasta, mira su reloj y sabe que le quedan unas horas antes que el sueño la invada. Se afana a conseguir los ingredientes. 
¿Cómo era? GLAL-CM-CM, GLAL-CM-CM, sí.

Galletas Ducales (Las del toque secreto)
Leche condensada (1 lata. 395 gr)
Azúcar (2 cucharadas)
Leche entera (200 ml)

Canela (un par de astillas)
Maizena (1 cucharada)

Crema de leche (1 lata. 295 gr)
Maracuyá (5)


Con todo listo va ahora rumbo a su apartamento. A veces lo más desagradable de la soledad es que multiplica el frío, y la rinitis. No puede contener los estornudos, Achisss!!! Achisss!!! Achisss!!!. Podría ser casi su mejor marca, 5 cuadras de estornudos seguidos! Afortunadamente suele conducir con precaución. 

A pesar de haber tenido un día difícil en el trabajo, reservó energía para la tarea que se avecinaba. Sin tensión entra a su apartamento, descarga la bolsa en el muro junto a la estufa, cuelga su chaqueta en el perchero de la entrada, Achisss!!!, y va director a buscar el iPad para seleccionar las canciones de su banda sonora. 

Acordó consigo misma que una vez diera Play a su lista de canciones, sin interrupciones se pondría a preparar el postre. No llamadas, no mensajes de whatsapp, no facebook, no, nadie.

- Don´t Know Why / Norah Jones
- Herza - Enta Fen / Soap Kills
- Help is Coming / Ayo
- Black Horse and the Cherry Tree / KT Tunstall
- Love Never Felt so Good / Michael Jackson, Justin Timberlake... (La canción para chasquear los dedos. No puede faltar)
- Hysteria / Def Leppard

Se pone cómoda. Fuera botas, puestas medias suaves y gruesas pero con antideslizantes y Play.

Enciende un fogón de la estufa y repasa la receta. Listo, leída. Ahora, lavarse las manos e iniciar. 

Primero, apaga el fogón porque cae en cuenta que no lo necesita aún. Saca la licuadora y echa en ella los 3 maracuyás, un poco de agua (que den 250 ml), los licúa y los cuela. Ya que tiene el jugo de maracuyá lo pasa a una jarra y lava rápidamente la licuadora.

De nuevo licuar. Hace un gesto falso de preocupación y piensa que algún vecino oyendo la licuadora imaginará que esta haciendo un postre, o unos margaritas. 
El del postre sin dudarlo pensará que es una descarada teniendo en cuenta la hora, el de los margaritas, soñará que tiene uno en su mano, que está recostado en una hamaca y que no es de noche sino es medio día en un lugar tranquilo y caluroso. Salivará pensando en el margarita y estará de acuerdo con que es una descarada por no invitar. 



Coloca ahora en la licuadora el jugo de maracuyá, la leche condensada, la crema de leche y la leche entera. Sí toda a la vez y todo el contenido de las latas. Licúa todo hasta que tiene ya una consistencia cremosa.



Por fin llega el momento de encender el fogón. Hierve una taza de agua y vierte la gelatina sin sabor. Ya disuelta, la mezcla con otra taza de agua pero fría. 

Ahora mezcla la gelatina preparada en un bol con el contenido de la licuadora. Suena en ese momento KT Tunstall y se anima batiéndola no solo con la mano, mueve también los hombros al ritmo de la música, las caderas y menea la cabeza. 

Listo. Ya tiene la mezcla del postre. Cierra los ojos y prueba su sabor del borde del bol. Asiente y aprieta los labios. En su punto, piensa. 

En la refractaría coloca de base las galletas del toque secreto y vierte toda la mezcla del postre. En breve deberá ir al refrigerador.




Repasa la receta y ya solo falta la salsa. 

No es la primera vez que prepara este postre, por el contrario, se siente confiada al hacerlo pero está convencida que encender el fogón dos veces es de principiantes. Seguro otra persona habría preparado casi simultáneamente la gelatina mientras licuaba. Por esto mismo, no disfruta mucho cocinar. Solo en ocasiones especiales como celebrar el año nuevo un día cualquiera, o verse sorprendida por unos súbitos deseos de preparar algo sabroso, la motivan lo suficiente para ponerse en esta tarea.

Encendido el fogón de nuevo, cocina los dos maracuyá con las 2 cucharadas de azúcar, medio pocillo de agua y una cucharada de Maizena que ya tenía disuelta. 

Como cuando se va a rememorar o a compartir un secreto bien guardado, sube un poco sus hombros, mira a su alrededor y corrobora que no hay nadie más; entonces, toma dos estrellas de anís, un pedacito de jengibre y lo combina con la preparación. 

Sabía que ahora debía revolver y dejar hervir la salsa hasta que espesara cuando de repente, inicia Love Never Felt so Good. 

Mientras revuelve, comienza a golpear su pié contra el suelo al ritmo de la canción, luego a mover la cabeza de un lado al otro y de arriba hacia abajo, llegó el momento de chasquear los dedos, clap, clap, clap; ya todo su cuerpo esta en sintonía cuando se fija en la olla, espesó la salsa, el postre está casi listo.  



Con precisión retira las estrellas de anís y el jengibre. Vierte la salsa sobre la mezcla ya reposada, la deja enfriar un poco, envuelve la refractaria en papel aluminio, y ahora sí, al refrigerador. 

Mira el reloj del microondas, 11:41 pm, termina la música,"it´s done" se dice mentalmente, hace el giro de bailarina, luego la venia. Misión cumplida.