lunes, 19 de junio de 2017

Delizia al riso casero

No tengo un método estructurado para decidir las recetas con las que me pongo a prueba en la cocina. No hago sondeos de opinión ni identifico tendencias de interés de mis posibles invitados, no consulto revistas de gastronomía para ver qué sabores o combinaciones están de moda, tan solo tomo el libro, leo recetas al azar y si me antojo de algunos sabores, me digo, ésta es. 

Otras veces, hago lo mismo pero además de pensar en los sabores, pienso en los ingredientes: ¿los conozco? ¿dónde los consigo? ¿serán muy costosos? ¿¿¿¿¿?????

Revisando el libro de recetas me sentí provocado con la Delizia al riso. Me sorprendí al ver la similitud de esta receta con la del arroz con leche, pensé ¿Será que nuestro tradicional postre viene de una antigua receta italiana? Básicamente el resultado era el mismo! 

Llamé entonces a mi madre y le pregunté cómo lo preparaba. Recuerdo que cuando estaba pequeño solía servirlo con carne asada y papas saladas. A todos nos gustaba. Se sentía muy bien comer juntos ese arrocito humeante antes de dormir. 


Como lo presentí, luego de comparar las recetas comprobé que estaba equivocado. No son tan similares. Aunque se utilizan los mismos ingredientes, en la preparación italiana se debe montar la nata, revolver todo y refrigerarlo para que se compacte; además, la porción de azúcar comparada con la receta de mi madre, es altísimas.  


Provocado más por el recuerdo de nuestra delizia al riso casero, había decidido entonces, hacer la receta de mi madre. 


No me puse en la tarea de inmediato. Decidida la receta, conseguí unos días después los ingredientes en la tienda de Don Jorge quien se ha vuelto mi principal proveedor. Me gusta ver cómo poco a poco hemos ido tejiendo una relación. Primero le decía solamente "Vecino", ahora vamos en "¿Qué más Don Jorge, qué cuenta?" y ya hace unos días hasta me prestó un envase. Eso sí, espero que se llame Don Jorge.

Es probable que en poco tiempo le esté contando de este blog, de las recetas que quiero preparar, que tengamos algunas conversaciones de varios temas, y que incluso, me recuerde algunos víveres que debo llevar a casa: "Mijo, no olvide las cervecitas".

Volviendo a los ingredientes, estos fueron los insumos que conseguí:

a) 250 gr. de arroz blanco
b) 150 gr. de azúcar
c) Unas astillas de canela
d) 6 clavos de olor
e) 1 litro de leche entera
f) 150 gr. de crema de leche,

Mientras me decidía que día hacerlo, el destino golpeó a mi mesa. 

Un primer golpe sucedió cuando María Mercedes, una persona que trabaja en otra área la empresa, llevó un jueves en la mañana un rico arroz para vender en la oficina. Le pregunté cómo lo hacía y resultó que su método tampoco era como el de mi madre. 
En ese instante, una compañera dijo frente a todos que su arroz con leche era delicioso, que a ella le gustaba prepararlo y que desafiaba a cualquiera de los presentes a levantarse, cruzar una línea imaginaria que había dibujado en el piso y enfrentarse a ella en el "reto de la delizia al riso casero". 

Animado, me levanté con rapidez de la silla, salté con ímpetu al otro lado de la línea y al caer por un descuido me golpeé en la rodilla derecha con la esquina de otra mesa. Este fue el segundo golpe. 

Acepté el reto. Nuestros jurados serían los demás compañeros y compañeras de la oficina con quienes nos reuniríamos al otro día, la mayoría de ellos expertos catadores de dulces.  

Les compartiré, entonces, la receta con la que concursé en el reto del arroz con leche.

Con los ingredientes listos, separé un taza de arroz (alrededor de 250 gramos) y una taza de leche. 

A esta primera taza de leche le adicioné alrededor de 100 gramos de azúcar, la canela y los clavos y la puse en un olla a fuego medio. Cuando estaba a punto de hervir la retiré del fuego y le revolví el arroz. Luego, volví a colocar el arroz con la leche aromatizada en el fogón (a fuego medio también) y le adicioné otra taza de leche. 


Aunque la indicación de mi madre fue "déjalo unos 20 minutos que se cocine", debía estar muy dormida cuando la llamé para que me recordara la receta porque, al mejor estilo slow food, tuve que seguir adicionándole leche y un poco de agua por unos 30 minutos más. Mas o menos hasta que se me acabó la leche y hasta que el arroz ya se sentía blando. 

En síntesis, la indicación es "déjalo unos 40 minutos a fuego bajo, revuélvelo de vez en cuando para que no se pegue y sigue adicionándole leche y agua hasta que el arroz esté blandito".


Cuando estuvo listo, mezclé la crema de leche con el azúcar que restaba en un recipiente y lo revolví todo. 

El resultado: Excelente sabor pero poco cremoso. 


Creo que me faltó haber cocinado el arroz con un poco de agua al inicio, o haberle adicionado leche al otro día antes de ponerlo a prueba con los jurados.

El reto estuvo muy sabroso. El arroz de mi compañera quedó cremoso y con un rico e innovador sabor ya que le combinó quinua. Aunque estuvo reñida la competencia, y no fue fácil la decisión para los jurados, finalmente obtuve mi premio por ganar el reto.