sábado, 8 de julio de 2017

Una ricetta, una storia

El día del reto de la delizia al riso una amiga compartió con todos nosotros un postre variado y delicioso. Un postre de contrastes, podríamos decir. Su textura cremosa y su cubierta dura empata muy bien con la combinación de sabores que integra: acido y dulce a la vez. 

Sin más preámbulos la receta que quiero compartirles en esta oportunidad es la del Postre de maracuyá con galletaFrutto della passione dessert con biscotti.

Intentaré reconstruir aquella noche que lo preparó.


Termina la música, todas aplauden, se miran y sonríen. Aunque agotadas, están satisfechas con los avances de la coreografía. 15 años llevan ensayando y presentándose, y ensayando y presentándose, y aún así, hay noches como hoy, en las que se sorprenden y se alegran como si fueran sus primeros bailes. 


Luego de despedirse, sube a su carro y toma rumbo hacia el supermercado. No tararea ninguna canción, no enciende la radio. Tan solo abre un poco la ventana para sentir la brisa fría que está haciendo y repasa mentalmente los ingredientes que va a comprar:

GLAL-CM-CM, GLAL-CM-CM, repite una y otra vez.

Mira la avenida en sentido contrario y se reconforta al saber que puede ir a la velocidad que desea, que no hay luces rojas iluminándole la cara en un denso "avance-pare", y que no hay miradas fijas desde los otros autos que tratan de imaginar quién es, a qué se dedica o qué disfruta hacer en su tiempo libre. 
Está segura que nadie imaginaría, por ejemplo, que ahora va a preparar un rico postre mientras escucha canciones que la alegran, y que tal vez animada, va a levantar los brazos y a hacer un giro de ballet para luego hacer una venia y esperar los aplausos de un selecto público imaginario. 

GLAL-CM-CM, GLAL-CM-CM. ¿Qué canciones pondré ahora? se pregunta mientras parquea su carro. 

Toma una canasta, mira su reloj y sabe que le quedan unas horas antes que el sueño la invada. Se afana a conseguir los ingredientes. 
¿Cómo era? GLAL-CM-CM, GLAL-CM-CM, sí.

Galletas Ducales (Las del toque secreto)
Leche condensada (1 lata. 395 gr)
Azúcar (2 cucharadas)
Leche entera (200 ml)

Canela (un par de astillas)
Maizena (1 cucharada)

Crema de leche (1 lata. 295 gr)
Maracuyá (5)


Con todo listo va ahora rumbo a su apartamento. A veces lo más desagradable de la soledad es que multiplica el frío, y la rinitis. No puede contener los estornudos, Achisss!!! Achisss!!! Achisss!!!. Podría ser casi su mejor marca, 5 cuadras de estornudos seguidos! Afortunadamente suele conducir con precaución. 

A pesar de haber tenido un día difícil en el trabajo, reservó energía para la tarea que se avecinaba. Sin tensión entra a su apartamento, descarga la bolsa en el muro junto a la estufa, cuelga su chaqueta en el perchero de la entrada, Achisss!!!, y va director a buscar el iPad para seleccionar las canciones de su banda sonora. 

Acordó consigo misma que una vez diera Play a su lista de canciones, sin interrupciones se pondría a preparar el postre. No llamadas, no mensajes de whatsapp, no facebook, no, nadie.

- Don´t Know Why / Norah Jones
- Herza - Enta Fen / Soap Kills
- Help is Coming / Ayo
- Black Horse and the Cherry Tree / KT Tunstall
- Love Never Felt so Good / Michael Jackson, Justin Timberlake... (La canción para chasquear los dedos. No puede faltar)
- Hysteria / Def Leppard

Se pone cómoda. Fuera botas, puestas medias suaves y gruesas pero con antideslizantes y Play.

Enciende un fogón de la estufa y repasa la receta. Listo, leída. Ahora, lavarse las manos e iniciar. 

Primero, apaga el fogón porque cae en cuenta que no lo necesita aún. Saca la licuadora y echa en ella los 3 maracuyás, un poco de agua (que den 250 ml), los licúa y los cuela. Ya que tiene el jugo de maracuyá lo pasa a una jarra y lava rápidamente la licuadora.

De nuevo licuar. Hace un gesto falso de preocupación y piensa que algún vecino oyendo la licuadora imaginará que esta haciendo un postre, o unos margaritas. 
El del postre sin dudarlo pensará que es una descarada teniendo en cuenta la hora, el de los margaritas, soñará que tiene uno en su mano, que está recostado en una hamaca y que no es de noche sino es medio día en un lugar tranquilo y caluroso. Salivará pensando en el margarita y estará de acuerdo con que es una descarada por no invitar. 



Coloca ahora en la licuadora el jugo de maracuyá, la leche condensada, la crema de leche y la leche entera. Sí toda a la vez y todo el contenido de las latas. Licúa todo hasta que tiene ya una consistencia cremosa.



Por fin llega el momento de encender el fogón. Hierve una taza de agua y vierte la gelatina sin sabor. Ya disuelta, la mezcla con otra taza de agua pero fría. 

Ahora mezcla la gelatina preparada en un bol con el contenido de la licuadora. Suena en ese momento KT Tunstall y se anima batiéndola no solo con la mano, mueve también los hombros al ritmo de la música, las caderas y menea la cabeza. 

Listo. Ya tiene la mezcla del postre. Cierra los ojos y prueba su sabor del borde del bol. Asiente y aprieta los labios. En su punto, piensa. 

En la refractaría coloca de base las galletas del toque secreto y vierte toda la mezcla del postre. En breve deberá ir al refrigerador.




Repasa la receta y ya solo falta la salsa. 

No es la primera vez que prepara este postre, por el contrario, se siente confiada al hacerlo pero está convencida que encender el fogón dos veces es de principiantes. Seguro otra persona habría preparado casi simultáneamente la gelatina mientras licuaba. Por esto mismo, no disfruta mucho cocinar. Solo en ocasiones especiales como celebrar el año nuevo un día cualquiera, o verse sorprendida por unos súbitos deseos de preparar algo sabroso, la motivan lo suficiente para ponerse en esta tarea.

Encendido el fogón de nuevo, cocina los dos maracuyá con las 2 cucharadas de azúcar, medio pocillo de agua y una cucharada de Maizena que ya tenía disuelta. 

Como cuando se va a rememorar o a compartir un secreto bien guardado, sube un poco sus hombros, mira a su alrededor y corrobora que no hay nadie más; entonces, toma dos estrellas de anís, un pedacito de jengibre y lo combina con la preparación. 

Sabía que ahora debía revolver y dejar hervir la salsa hasta que espesara cuando de repente, inicia Love Never Felt so Good. 

Mientras revuelve, comienza a golpear su pié contra el suelo al ritmo de la canción, luego a mover la cabeza de un lado al otro y de arriba hacia abajo, llegó el momento de chasquear los dedos, clap, clap, clap; ya todo su cuerpo esta en sintonía cuando se fija en la olla, espesó la salsa, el postre está casi listo.  



Con precisión retira las estrellas de anís y el jengibre. Vierte la salsa sobre la mezcla ya reposada, la deja enfriar un poco, envuelve la refractaria en papel aluminio, y ahora sí, al refrigerador. 

Mira el reloj del microondas, 11:41 pm, termina la música,"it´s done" se dice mentalmente, hace el giro de bailarina, luego la venia. Misión cumplida.